Protocolo de actuación forense ante la sospecha de meningitis bacteriana y shock séptico fulminante

Protocol for the forensic action with regard to the suspicion of bacterial meningitis and fulminant septicemia

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A. Fernández-Rodríguez y col.

Cuad Med Forense. 2006; 12(45-46):213-215

En este artículo los autores muestran las imágenes macroscópicas y microscópicas de distintos casos de muertes por meningitis bacteriana o shock séptico, observando las características en cada uno de ellos dependiendo del tiempo de evolución de la infección. En las formas fulminantes el shock séptico (síndrome de Waterhouse-Friderichsen) se manifiesta con hemorragia suprarrenal bilateral (Fig. 1), Coagulación intravascular diseminada e hígado de shock. Puede haber afectación por la infección en el corazón (Fig. 2), pulmones o bazo (esplenitis). La muerte puede ser tan precoz que se produzca antes de que la meningitis se desarrolle. En las formas agudas, con más de 24-48 horas de supervivencia el exudado purulento meníngeo suele ser visible microscópicamente (Fig. 3), si bien a veces la inflamación meníngea puede ser mucho más sutil (Fig. 4), e incluso no ser aparente en la inspección visual. Por ello, se recomienda siempre el estudio histopatológico. Microscópicamente destaca el exudado inflamatorio agudo con presencia de polimorfonucleares en el espacio subaracnoideo (Fig. 5). En los casos menos severos la inflamación se localiza principalmente alrededor de los vasos sanguíneos. El edema cerebral puede ser tan intenso que, por aumento de la presión intracraneal, produzca herniación cerebral y hemorragia de Duret secundaria a enclavamiento. Además, la inflamación se puede extender hasta los ventrículos (ventriculitos purulenta) y hacia el parénquima cerebral (cerebritis focal).