Cuadernos de Medicina Forense

26 CUADERNOS DE MEDICINA FORENSE AS O C I AC I Ó N D E M É D I C O S FO R E N S ES D E A N DA LU C Í A S O C I E DA D A N DA LU Z A D E M E D I C I N A L EG A L Y C I E N C I AS FO R E N S ES ( A M FA- SA M E LC I F ) SÍNDROME DE GURVIT COMO CAUSA DE MUERTE SÚBITA Cuad Med Forense. 2025; 28(2):23- 29 Garamendi PM, et al. DISCUSIÓN El esófago negro o esofagitis necrotizante agu- da (ENA) fue descrito por Goldenberg et al en 1990 (6) y sistematizado por Gurvit et al en 2007 (2). No obstante, existen referencias previas de Daalgard en 1957 y de McMannus y Webb en 1975 relativas a series quirúrgicas con descripciones de casos de esofagomalacia con mucosa esofá- gica negruzca y friable asociados a perforación y comunicación con medistino, asimilables al ac- tual concepto de esófago negro o ENA (6). La irrigación del esófago proviene de distintas ra- mas arteriales: el tercio superior recibe ramas de ambas arterias tiroideas inferiores, el tercio medio recibe irrigación directa de la aorta a partir de dos o tres ramas esofágicas y la unión gastroesofági- ca recibe ramas esofágicas de la arteria gástrica izquierda. El retorno venoso drena las partes me- dia e inferior en las venas ácigos y la parte supe- rior en las venas tiroideas inferiores (7). La pared esofágica presenta varias capas de dentro a fuera: mucosa, submucosa, capa mus- cular propia y adventicia. La mucosa está for- mada por un epitelio estratificado escamoso no queratinizado que en la unión gastroesofágica sufre una transformación brusca a epitelio co- lumnar propio de la mucosa gástrica. La capa submucosa presenta especialmente en la parte más distal glándulas mucosas que drenan en la luz esofágica. La capa muscular está formada por dos capas superpuestas: la interna de dispo- sición circunferencial y la más externa longitudi- nal. En el tercio superior predominan fibras mus- culares estriadas que van siendo sustituidas por fibras musculares lisas en la unión grastroesofá- gica. La parte más externa presenta una capa ad- venticial pero carece, a diferencia de otras partes del tubo digestivo, de capa serosa (7). La ENA se manifiesta como un cambio de co- loración negro en la mucosa esofágica que no se retira con el lavado. Suele observarse un cam- bio cromático abrupto del negro a una coloración normal en la unión gastroesofágica y se asocia en algunos casos con pared esofágica friable y zo- nas de perforación con eventual mediastinitis y afectación de estructuras mediastínicas, como la arteria aorta (8). La localización anatómica de los cambios de ENA en el esófago no es constante. En la serie de Gurvits et al , los fenómenos necró- ticos afectaban solo al tercio distal en un 9,9%, al tercio medio en un 2,5%, a tercio medio y distal en un 35,8% de casos, en el 51,9% de casos tenía una presentación difusa y en el resto no constaba patrón de distribución de la necrosis (2). En una serie de 310 autopsias consecutivas en Dinamarca en 2003, Jacobsen et al identificaron 32 casos con cambios compatibles con necrosis esofágica y solo en 9 casos estos cambios afec- taron a mucosa, submucosa y muscularis mu- cosa, siendo el resto de casos con afectación más superficial. De entre los casos de afecta- ción profunda, en 5 casos de ellos se observa- ron signos isquémicos también en otras zonas del intestino. La causa de muerte en ningún caso estuvo directamente relacionada con la ENA siendo un hallazgo incidental en todos los casos (1). En la serie de Tsokos y Herbst de cin - co casos de necrosis esofágica identificados en la casuística del Instituto de Medicina Legal de Hamburgo, solo en un caso la causa de muerte se debió a una hemorragia asociada con la ENA, siendo en el resto de casos también un hallazgo incidental. En ningún caso en esta serie se pro- dujo perforación esofágica o mediastintis y en todos los casos los signos de necrosis no llega- ron a afectar a la capa muscular o a la adventi- cia (10). Del mismo modo en los casos descritos por Kerschen et al , Zivkovic y Nikoloc o Unuma se identificaron muertes debidas a hemorragias secundarias a la ENA pero no signos de perfora- ción o mediastinitis (9, 12). En la serie de 88 ca- sos recopilada por Gurvits en 2007 se pudieron identificar únicamente en tres fallecidos muer- tes debidas directamente a perforación esofági- ca con mediastinitis y rotura aórtica (2). La etiología de este cuadro clínico no es bien comprendida. Goldenberg planteaba la posibili- dad de que respondiese a un carácter multifac- toral relacionado tanto con factores de reflujo gástrico como con fenómenos isquémicos en el contexto de comorbilidad severa (6). Zivkolic y Nikolic lo relacionaron con un caso de muerte por hipotermia en el que se observaron tam- bién fenómenos de origen isquémico y micro- trombótico en otras partes del intestino, como las manchas de Wischnewski (12). Jacobsen et al tampoco identificaron una etiología única de la ENA. El hecho de que habitualmente la necro- sis afecte al tercio distal del esófago y termine abruptamente en la unión gastroesofágica sugi- rió a estos autores que el reflujo ácido gastroe- sofágico podría ser un factor desencadenante, pero la relación con otras patologías y fenóme- nos de hipoperfusión local indicarían la nece-

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